A cien metros de la Nacional V, saliendo de Trujillo hacia Madrid, en Huertas de Ánimas, José Blanco párroco de esta pequeña localidad, ha trabajado intensamente en la construcción y el acondicionamiento de un edificio religioso, la antigua ermita Del Cristo de la Vida, que fue construida cuando el ayuntamiento cedió la finca para la construcción de este edificio de culto, en el que lo ha equipado con recursos propios de los campesinos y artesanos antiguos al que llama Museo Rural Etnográfico. La obra sociocultural de la Caja de Extremadura, consciente de la importancia de este original proyecto, ha colaborado en la financiación de las obras.La actitud del ayuntamiento se convirtió en ejemplo de colaboración, y siguiendo esta línea todas las personas que han trabajado con su esfuerzo y con su tiempo para continuar la labor lo han hecho de forma totalmente gratuita. Es otro de los encantos de este proyecto. Asegura José Blanco que lo verdaderamente importante es el esfuerzo y los valores que pone cada ciudadano y “no el tiempo de la ejecución”. Los maestros de obras, los albañiles, los miembros de la escuela taller del lugar que se han encargado de hacer gárgolas en piedra, ventanas con hierro y madera, no tienen ningún tipo de interés económico en la materialización de su trabajo. El párroco explica con orgullo que el museo se caracteriza porque en un mismo espacio físico se ubican un centro religioso, un lugar ecológico y un espacio cultural que se caracteriza “porque no es un cúmulo de cosas colocadas en una estancia sino que ha conseguido convertirse en una réplica de la evolución de un pueblo”. Para visitar el museo es necesario seguir un recorrido cronológico y se conseguirán realizar un tranquilo paseo por la Historia. El conjunto del interior del edificio se asemeja a la plaza de cualquier pueblo, pero con la particularidad de que cada casa pertenece a una época determinada. En el centro, seis pensionistas que un día fueron pastores, han construido dos chozos de monte, tan utilizados en Extremadura. Estas seis personas y el párroco se han encargado de ir a recoger madera de encina, paja, juncos, escobas, taramas que servían como protección para que el ganado no destrozara los “hogares”. En uno de estos chozos vivían y dormían los habitantes de la localidad, el otro servía como despensa, donde se guardaba, sobre todo, los alimentos de las matanzas. Detrás, aparecen otros dos chocitos más pequeños, en uno se solía guardar a los animales, como las gallinas. El cambio de los materiales utilizados para la construcción de las casas es un claro ejemplo de la evolución. Las primeras se han construido con adobe; de una segunda fase destacan los balcones de palo; el hierro cobra vital importancia en etapas posteriores y, por último, se puede admirar la réplica de una casa perteneciente a un rico feudal. También se ha realizado una imitación de una ermita del pueblo. En el interior de cada casa se han distribuido distintas estancias que son exactas a las de cada época que se desea reflejar. Todos los elementos expuestos han sido donados por los vecinos de Huertas de Ánimas y algunos lugares colindantes. Blanco asegura que aunque a la gente pueda darle pena desprenderse de ellas, por el indudable valor sentimental, “prefieren guardar sus cosas aquí porque saben que están muy bien cuidadas y que es la única manera de que ni se estropeen ni se extravíen, además, realizan un servicio a la comunidad sin apenas ningún esfuerzo”. El Museo Rural Etnográfico es ideal tanto para los que quieran recordar sus primeros años de vida como para los que estén interesados en conocer cómo fue la forma de vivir de sus antepasados. Se han reproducido los sectores más importantes de cada época coma la ganadería ya la agricultura; una escuela perfectamente reproducida, lugares de ocio como las tabernas y un espacio dedicado a los ritos litúrgicos, pero, sobre todo, oficios tradicionales como panadería, serrería, zapatería, fragua, artesanía... Cada uno de los pequeños detalles está cuidadosamente ubicado en el lugar que le corresponde, para que no pierda su sentido. Uno de los elementos tradicionales que más ha influido en la evolución y en la Historia de la Humanidad y por lo tanto en la vida ordinaria de las personas ha sido la religión, y por este motivo, en el museo tiene un importante espacio dedicado a ella. Indumentaria de sacerdotes, un órgano, estampitas de innumerables santos, crucifijos, utensilios litúrgicos y hasta un ataúd muy antiguo se expone al público. José Blanco afirma que la religión ha sido muy influyente en el Arte, Arquitectura, Literatura, Filosofía y Ciencias, entre otras materias. El conjunto artístico está dedicado al Cristo de la Vida, a las Huertas de Ánimas y a los mayores y sus oficios. El párroco y sus colaboradores siguen trabajando para finalizar la otra nave de la que dispone el edificio, pero no se puede prever para cuándo estará terminada. Sólo cabe esperar, pero seguro que merecerá la pena y nos sorprenderá, porque esta exposición “nos habla del Hombre, su concepto del tiempo, su capacidad de sacrificio, su valoración de las cosas”. Autor:J.A. Ramos RubioVolver a la página de inicio
La obra sociocultural de la Caja de Extremadura, consciente de la importancia de este original proyecto, ha colaborado en la financiación de las obras.La actitud del ayuntamiento se convirtió en ejemplo de colaboración, y siguiendo esta línea todas las personas que han trabajado con su esfuerzo y con su tiempo para continuar la labor lo han hecho de forma totalmente gratuita. Es otro de los encantos de este proyecto. Asegura José Blanco que lo verdaderamente importante es el esfuerzo y los valores que pone cada ciudadano y “no el tiempo de la ejecución”.
Los maestros de obras, los albañiles, los miembros de la escuela taller del lugar que se han encargado de hacer gárgolas en piedra, ventanas con hierro y madera, no tienen ningún tipo de interés económico en la materialización de su trabajo.
El párroco explica con orgullo que el museo se caracteriza porque en un mismo espacio físico se ubican un centro religioso, un lugar ecológico y un espacio cultural que se caracteriza “porque no es un cúmulo de cosas colocadas en una estancia sino que ha conseguido convertirse en una réplica de la evolución de un pueblo”.
Para visitar el museo es necesario seguir un recorrido cronológico y se conseguirán realizar un tranquilo paseo por la Historia. El conjunto del interior del edificio se asemeja a la plaza de cualquier pueblo, pero con la particularidad de que cada casa pertenece a una época determinada.
En el centro, seis pensionistas que un día fueron pastores, han construido dos chozos de monte, tan utilizados en Extremadura. Estas seis personas y el párroco se han encargado de ir a recoger madera de encina, paja, juncos, escobas, taramas que servían como protección para que el ganado no destrozara los “hogares”. En uno de estos chozos vivían y dormían los habitantes de la localidad, el otro servía como despensa, donde se guardaba, sobre todo, los alimentos de las matanzas. Detrás, aparecen otros dos chocitos más pequeños, en uno se solía guardar a los animales, como las gallinas.
El cambio de los materiales utilizados para la construcción de las casas es un claro ejemplo de la evolución. Las primeras se han construido con adobe; de una segunda fase destacan los balcones de palo; el hierro cobra vital importancia en etapas posteriores y, por último, se puede admirar la réplica de una casa perteneciente a un rico feudal. También se ha realizado una imitación de una ermita del pueblo.
En el interior de cada casa se han distribuido distintas estancias que son exactas a las de cada época que se desea reflejar. Todos los elementos expuestos han sido donados por los vecinos de Huertas de Ánimas y algunos lugares colindantes. Blanco asegura que aunque a la gente pueda darle pena desprenderse de ellas, por el indudable valor sentimental, “prefieren guardar sus cosas aquí porque saben que están muy bien cuidadas y que es la única manera de que ni se estropeen ni se extravíen, además, realizan un servicio a la comunidad sin apenas ningún esfuerzo”.
El Museo Rural Etnográfico es ideal tanto para los que quieran recordar sus primeros años de vida como para los que estén interesados en conocer cómo fue la forma de vivir de sus antepasados.
Se han reproducido los sectores más importantes de cada época coma la ganadería ya la agricultura; una escuela perfectamente reproducida, lugares de ocio como las tabernas y un espacio dedicado a los ritos litúrgicos, pero, sobre todo, oficios tradicionales como panadería, serrería, zapatería, fragua, artesanía... Cada uno de los pequeños detalles está cuidadosamente ubicado en el lugar que le corresponde, para que no pierda su sentido.
Uno de los elementos tradicionales que más ha influido en la evolución y en la Historia de la Humanidad y por lo tanto en la vida ordinaria de las personas ha sido la religión, y por este motivo, en el museo tiene un importante espacio dedicado a ella. Indumentaria de sacerdotes, un órgano, estampitas de innumerables santos, crucifijos, utensilios litúrgicos y hasta un ataúd muy antiguo se expone al público.
José Blanco afirma que la religión ha sido muy influyente en el Arte, Arquitectura, Literatura, Filosofía y Ciencias, entre otras materias. El conjunto artístico está dedicado al Cristo de la Vida, a las Huertas de Ánimas y a los mayores y sus oficios.
El párroco y sus colaboradores siguen trabajando para finalizar la otra nave de la que dispone el edificio, pero no se puede prever para cuándo estará terminada. Sólo cabe esperar, pero seguro que merecerá la pena y nos sorprenderá, porque esta exposición “nos habla del Hombre, su concepto del tiempo, su capacidad de sacrificio, su valoración de las cosas”.
Autor:J.A. Ramos RubioVolver a la página de inicio